Bluebigfoot
Bluebigfoot
Casi todo el mundo bautiza a su moto con un nombre femenino, yo debo ser un poco raro y llamé a mi moto BLUEBIGFOOT, sin ningún motivo más que el evidente; semejante mastodonte, al que además le gusta frecuentar zonas alejadas de la humanidad, zonas montañosas y boscosas…pues le iba como anillo al dedo el nombre de «bigfoot azul».
Se trata de una Yamaha XT1200Z Super Tenere Adventure que Yamaha comercializó entre 2011 y 2012. Este acabado ofrecía de serie las barras laterales de protección, luces adicionales, pantalla más alta, deflectores, protector de cárter, kit completo de maletas aluminio/plástico, y añadieron las tapas laterales en color negro, en lugar de gris como hasta entonces.
¿Por qué esta moto? Pues por diversos motivos; primero porque tenía la idea de realizar un viaje largo al año mínimo, y para éso se agradece que el cuerpo vaya cómodo, rodar 500kms al día durante 3 semanas no es cómodo en una Honda CBR 954 como la que tenía antes. Después entraban en juego mis preferencias; tengo el «problema» de que me gustan todas las motos pero llevaba tiempo queriendo alejarme de las carreteras y pisar más «lo marrón». Me gustaban también motos como la archiconocida BMW R1200GS, en sus dos versiones, pero además de los precios en mi opinión prohibitivos, también veía todos los días alguna por la calle, y era un factor que no me animaba para su compra. Sé que también puede ser buena señal, al tenerla mucha gente, puede que sea porque van muy bien, pero las características de la Yamaha me hacían pensar que iba a ser tan dura como un tanque.
Estaba la opción de la Triumph Tiger 1200, pero a mi parecer, era una moto más encaminada al asfalto que al todo propósito. Sé que estos mastodontes no son especialmente buenos para offroad, ninguno de ellos, pero éste me parecía más enfocado al ON.
Y luego estaba esa desconocida, la que tenías que pedir audiencia, o bailar un aurresku a los dioses, para poder llegar a verla rodar por la calle. Esa que (en color azul) me enamoró desde el primer día, esa de la que no hablaba a nadie (salvo a Itziar) para que no se la compraranadie de mi entorno antes que yo, jajajajaj (bromeo pero es cierto).
No quería comprarla nueva ya que el presupuesto del que disponía sólo me daba para comprar esta moto, y en esos momentos mi novia también necesitaba cambiar de moto, motivo por el que nos pusimos a buscar en el mercado de segunda mano. Trabajo complicado al haber tan pocas por la calle, pero llegó el día en el que encontré una dentro de los rangos de kilometraje que me había propuesto como límite y con un precio que no me lo creía. Fue verla y caérseme la baba como a un niño, allí estaba el modelo Adventure con el que soñaba, impoluta, ya que la había usado su dueño únicamente para trayectos de casa al trabajo; para ir desde las afueras al centro de Madrid, motivo por el que se podía observar el neumático trasero cuadrado, con el centro gastado y los extremos como nuevos.
Es una moto a la que le he ido mejorando algunos detalles, que ya iré contando con más detenimiento.
¿La cambiaré algún día? Yo diría que no. Es más posible que vaya acumulando miles de kilómetros y le acompañe otro modelo más ligero y manejable para cuando quiera realizar viajes más cortos y con mucho porcentaje de off road. Ya se verá…