Un saludo ¡moter@s aventurer@s!
He pensado que, después de ciento cinco mil kilómetros, quizá va siendo hora de escribir «mis primeras impresiones» sobre esta moto, jajaja. Bromas aparte, creo que esta gran máquina merece que escriba unas cuantas palabras sobre sus bondades.
Siendo adolescente ya me enamoraban las motos camperas, no paraba de leer revistas y de ver fotografías de las míticas Africa Twin y Super Tenere 750 eran entonces un sueño inalcanzable para mí. Por diversos motivos mis primeras motos fueran deportivas, pero después de varios años calmando mis ansias de velocidad en los circuitos a lomos de mi vieja CBR, decidí que ya iba siendo hora de comenzar otra fase de mi vida, llenándola de viajes y otro tipo de experiencias como el off road. Necesitaba una moto versátil para ello, una tragamillas cómoda y capaz, pero que me permitiese alguna escapadita fuera del asfalto también con cierta holgura.
Desde que la vi por primera vez allá por 2010, me dije a mi mismo que la Super Tenere iba a ser la candidata perfecta para ello. Estábamos en plena era de monopolio de las Gelände StraBe, moto a la que tengo un gran respeto pero cuyas características no me parecían las idóneas para lo que yo buscaba la moto. Sin dejar el detalle de que odio que se se vean motos como la mía en cualquier esquina de una ciudad. Yo buscaba una moto con cardan, la menor cantidad de electrónica posible y con basculante de doble brazo, que en mi opinión siempre será un plus en cuanto a robustez.
Llegó el momento. Era marzo de 2017. No me había deshecho todavía de mi CBR porque continuaba corriendo en los circuitos nacionales y franceses, pero sentía que era el momento. Había logrado reunir el dinero suficiente para comprar la moto de mis sueños, de segunda mano claro, sin tener que vender la CBR, por si acaso el cuerpo me pedía quemar slicks de cuando en cuando. Mi novia Itziar y yo enganchamos el remolque al coche y nos plantamos en Madrid capital para cumplir un sueño. Había concertado una cita con un chico que quería vender su «súper ternera» ya que la tenía aburrida paseando sus maletas por el centro de Madrid para sus quehaceres cotidianos. La moto estaba impoluta y observé que el neumático trasero estaba totalmente cuadrado. «Éste no sale de la M-30…» pensé en ese momento. Le pedí la llave de la moto para arrancarla y circular unos kilómetros con el fin de asegurarme de que estaba tan entera como parecía. «Todo parece funcionar bien, mete marchas, frena de golpe para probar si tiene alguna vibración…». Hice todo tipo de pruebas y todo estaba perfecto, era mi oportunidad. Con apenas 5 años, la moto tenía veintiocho mil kilómetros, era el modelo Adventure, con todos sus accesorios incluidos, el precio era irrechazable, 8800 euros. » ¿Todo ha ido bien no?, ¡no te lo pienses más y súbela al remolque capullo!», me dijo Itziar cuando me acerqué a consultarle su opinión, llena de dulzura. El propietario me confirmó que la compró porque le gustaba la estética, pero que para el uso que le estaba dando había decidido venderla para comprar una scooter de gran cilindrada, decisión totalmente coherente.
Estaba prácticamente nueva, esos pocos kilómetros en 5 años lo garantizaban, veinte mil como moto de gerencia en concesionario de Yamaha y ocho mil en manos del chico al que se la iba a comprar yo.
Compré este modelo con la idea de que iba a ser una moto sobre la que debía y quería hacer muchos kilómetros, ¿más de cien mil? Claro que sí.
Al cabo del tiempo, observaba cómo se sucedían los kilómetros uno tras otro. Continuaba sonriente y feliz viendo la cantidad de experiencias que estaba viviendo sobre Bluebigfoot. Insisto en lo de «sonriente y feliz» porque esta gran moto me estaba sorprendiendo. Había puesto grandes esperanzas en ella, y a pesar de ello no lograba más que sorprenderme positivamente. Había oído hablar de ciertos males endémicos en este modelo, pero yo no los estaba padeciendo. Males como el tema de ir perdiendo los radios de las llantas. Era conocido por tod@s que si te comprabas este modelo ibas a sufrir por este asunto, pero nada más lejos de la realidad, ciento cinco mil kilómetros después, a estas llantas no se le han perdido ni roto ni un solo radio (toco madera para que no ocurra ahora, jeje). En cada cambio de neumáticos hemos verificado el apriete de ellos, pero no se han tenido que apretar nunca. El único «problema» que he sufrido con esta moto, de los llamados males endémicos, fue que a causa de la limpieza con agua a presión, y ya con casi setenta mil kilómetros, entró humedad por las pipas a las bujías, teniendo que cambiar tanto la bujía afectada como la propia pipa para prevenir posibles fallos futuros. Se sabe que en el modelo de 2010-2013 el diseño de la tapa de balancines tenía relación con la posible entrada de humedad a las pipas, diseño rectificado ya para el modelo de 2014. Bluebigfoot no llegó a fallar pero ya que lo detectamos en una revisión rutinaria y le tocaba el cambio de bujías, preferimos cambiar también esta pipa y curarnos en salud. Este problema se soluciona sellando con silicona resistente al calor las juntas de las pipas, y debo decir que desde entonces no ha vuelto a ocurrir en mi unidad. En todo este tiempo, es el único problema «importante» que he tenido con Bluebigfoot.
No le estoy dando una vida muy cómoda. Son muchas las ocasiones en las que la he hecho sufrir. Ha entrado arena del desierto por todos su recovecos, el barro ha cubierto todas sus piezas a menudo, las piedras han golpeado sus llantas en muchas ocasiones. Ha caído al suelo… no soy capaz de contar la cantidad de veces que ha caído al suelo, en el monte, en el desierto, sobre asfalto (en pocas ocasiones y a baja velocidad). Debo decir que todas las protecciones que lleva son las originales. No he caído en la tentación de las «supermarcas» TOP MEGACHACHIS para mejorar las protecciones originales y vaciar nuestros bolsillos. Y aclaremos este punto. Cuando compré esta moto, revisé las protecciones originales y me parecieron lo suficientemente buenas para aguantar bien los posibles contratiempos. Son muchos los que me han dicho que el cubre cárter original de mi moto no iba a soportar golpes fuertes de piedras por ejemplo, y puedo decir, que tras muchísimos golpes, panzadas y demás situaciones este cubrecárter ha demostrado su buen hacer.
Tiene abolladuras de todos los tamaños, deformaciones en varios puntos y roces por doquier, pero ha protegido tanto el cárter como el filtro de aceite a las mil maravillas. Vale, no es el cubrecárter más molón y apañado del mercado, pero lo incluían en el modelo Adventure de 2011 y 12 sin coste alguno, y FUNCIONA. Más de lo mismo ha sucedido con las barras de protección del motor. Cada vez que la moto cae de lado, las barras laterales se unen al contrapeso del manillar para defender a mi querida moto perfectamente, no permitiendo que las tapas laterales golpeen el piso. Lijar y repintar un poquito la parte de la barra que ha sufrido la caída y a continuar, es lo único que he tenido que hacer para mantenerlas vivas hasta ahora. Mis tapas laterales no están inmaculadas, tienen ligeras marcas y cicatrices de guerra, pero os aseguro que no son a causa de las caídas, sino por haber rozado ramas y zarzas en alguna pista estrecha. Le he añadido algunos extra para adaptarla a mis necesidades, pero si os parece, hablaré de ellas en otro post más adelante.
No es la moto con mayor distancia libre al suelo, ni la horquilla con mayor recorrido, ni el mejor amortiguador trasero, pero es capaz de ir a donde sea sin perder la compostura y con total fiabilidad. No nos engañemos, soy consciente de lo que es, pesa demasiado para hacer offroad radical, pero es que tampoco lo pretendo. Además, detalles como la distancia entre ejes más reducida que otros modelos a priori más enfocadas al offroad hacen que se iguales las capacidades para este fin. Lo que realmente me gustan son las pistas forestales, las pistas de grava y piedra suelta. Cada vez me arriesgo con pistas más complicadas, pero soy consciente de que al viajar solo y llevar una moto tan pesada debo ser más precavido, motivo por el que no me arriesgo en exceso y trato siempre de estar en forma. Hay veces que me toca levantar la moto una decena de veces y para ello es importante el estado físico. También hay un detalle en cuanto al peso que me parece importante. Mucha gente está comprando estos últimos años el modelo ZE que incluye suspensión electrónica y algún detalle más. Es importante que tengamos en cuenta que la electrónica también supone un extra de peso. Mi moto apenas lleva electrónica, la subí a una báscula industrial en la fábrica de un amigo y marcó 254kg, sin maletas y el depósito medio lleno. El modelo con más electrónica está cerca de los 270kg. Todos esos detalles hay que tenerlos siempre en cuenta y pensar en nuestras prioridades. Una persona que va a rodar un 90% de las veces por autovías irá encantado con esa electrónica por ejemplo.
Lo que quiero decir con todo ello es que esta Supertenere 1200 me ha demostrado ser una moto que lo admite casi todo y que se defiende muy bien tanto en asfalto como en pistas, incluso en algunas muy difíciles. Las suspensiones, sin ser lo más de lo más, se comportan siempre muy bien. Los cientos de kilómetros que rodé por el desierto incluyendo muchos kilómetros de traqueteo con piedras y más piedras no fueron suficientes para dañar las suspensiones, ni siquiera un ligero sudor de aceite por retenes o amortiguador trasero. Nada de nada. Tengo hablado con Gustavo de SUPERSPORT MOTOS, mi taller de confianza, para en breve desarmar la moto entera y revisar suspensiones, cardan y reglaje de válvulas, con el fin de que tenga moto para muchos años más, pero lo haremos por prevención y no porque falle nada actualmente.
Pero a pesar de todas las bondades, sí, tengo que admitirlo, yo también sucumbí a la maldición de los cien mil kilómetros. Esa que logra llenar de dudas tu cabeza cuando la moto va sumando kilómetros y acercándose a los cien mil en su marcador. En mi caso ocurrió cuando vi que el marcador superaba los noventa mil. Comencé entonces a tener sentimientos encontrados; por una parte sentí una gran emoción por la cantidad de kilómetros de viajes y experiencias que estaba sumando, por otra la suma sin fin de kilómetros me hacían dudar de si era momento de plantearme la venta y cambio por una montura más joven. Tod@s sabemos que para cualquier comprador no va a suponerle tanto problema comprar una moto si ésta todavía no ha superado el centenar de miles de kilómetros.
Mi cabeza se llenó de dudas, no entraba en mis planes la posible venta de Bluebigfoot, me estaba dando demasiadas alegrías y muy pocas penas como para pensar en un sacrilegio de esa magnitud. Pero es cierto que cada vez rodaba más fuera del asfalto y todos sabemos que estos mastodontes no son las monturas más adecuadas para ese objetivo. Pasaba por mi cabeza el cambio a una moto más ligera para realizar más off road. Comienzan las discusiones con uno mismo y consultas con novia, amigos y almohada: «que sí, que no, si tengo que vender debería ser ahora porque con más de cien mil los posibles compradores se asustan y piensan que les estás vendiendo un hierro que morirá en cinco días. ¿Qué hago? Y si decido venderla,¿qué moto compro para notar una mejora importante?» Se sumaban las preguntas y mi almohada no daba abasto. Mi novia sonreía cada vez que me veía escudriñando en San Google en busca de la amante perfecta para mí. Ella sabe que soy muy rarito, que no me voy a conformar con cualquiera, que no soy de modas ni me voy con cualquiera. Sí, sé que ha sonado muy mal, pero es así, ¿qué le vamos a hacer?.
Tras pensarlo muchísimo, un día tomando una cerveza en compañía de Itziar, ella me miró y me planteó lo siguiente: » Oye, que a mí me da muchísima pena que vendas tu moto, con lo contento que estás con ella y los kilómetros que tiene. ¿Por qué no te la quedas hasta el fin de sus días? para los viajes largos en los que vayas a rodar más por asfalto y pistas fáciles, y compras otra más ligera para los viajes más cortos offroad que haces últimamente». A mí se me iluminaron los ojos, abrí la boca y me quedé con cara de Forrest Gump. Comprobé, otra vez más, la gran suerte que tenía de que mi pareja me entendiese, y le di un gran beso para agradecerle la idea y su comprensión.
Hoy es el día que puedo confirmar ¡LARGA VIDA A BLUEBIGFOOT! El gran Gustavo le hará los apaños necesarios para revisar que todo esté bien y cambiar muelles y aceite de suspensiones para que siga tan en forma como hasta ahora, pero se quedará en nuestro garaje. Éso sí, esperando a su nueva compañera, que será mucho más liviana. Y por la que habrá que esperar unos meses, ya que todavía hay lista de espera.
En el siguiente post hablaré de los extras que le he añadido a la moto para adaptarla a mis necesidades y del equipamiento que llevo para los viajes.
Hasta entonces, ¡un abrazaco a tod@s!
Nos vemos en la carretera o fuera de ella…






Hola. La mía va a cumplir 60.000. Si que rompí una vez un radio, y se me han fundido dos bombillas. Pero algunas veces, por lo marrón, me paso. Llevo montados unos MOTOZ TRACTIONATOR RALL Z (insufribles por carretera a causa del ruido)y acabo de comprar los que llevas montados en la foto. Que tal van ?
Muy buenas Carlos,
primero agradecerte que hayas leído el artículo, muchas gracias!
En cuanto a lo de los radios, quizá no me haya explicado bien en el post. El mal endémico que tenía esta moto es que se aflojaban los radios y los podías llegar a perder. Romperlos, como te ha pasado a ti, es algo que ocurre en ocasiones pero en todas las llantas, no solo en este modelo. Un fuerte golpe lateral con una roca, por ejemplo puede hacer que rompa un radio con cierta facilidad. Tocaremos madera para que no vuelva a ocurrirte. Lo de fundirse dos bombillas, pues no sé, a mí también se me han fundido 3, pero como en todas las motos que he tenido, no lo considero algo anormal salvo que sea algo muy continuado. Dos en 60mil kms no lo considero importante, y menos si tenemos en cuenta que parece que le das la mala vida que le doy yo a la mía y la metes por zonas bacheadas, piedras y cualquier pista, jajaja.
En cuanto a las Dunlop Trailmax MISSION, pues depende de para qué las quieras, lo que te puedo adelantar es que no debes esperar prestaciones parecidas a las Rallz, que son mucho más offroad. Si te parece, te dejo el enlace al artículo bastante detallado que publiqué en febrero sobre las Dunlop que acabas de comprar y espero que te sirva para hacerte una idea, en ese artículo las valoro y comparo con otros modelos también.
Un saludo enorme y que sigas disfrutando de esta gran montura!!!
Muchas gracias por tu pronta respuesta. Un saludo y a disfrutar.
Una gran moto con la que es un auténtico placer viajar. Si la cuidas, te puede llevar al fin del mundo como un señor.
A ver cuando nos encontramos en uno.
Un Abrazo.
Muchísimas gracias!
La verdad es que no podría estar más contento con esta moto. Siempre he pensado que con 30kg menos sería TOP TOP, pero está claro que todo no se puede.
Pues pienso lo mismo, en cuanto esté todo mejor sería buenísimo poder coincidir, cuenta conmigo para ello. Un abrazo y ánimo con el trabajo! 👍🤙✌️
Muy buena información para cualquier que este interesado en comprar una Tenere, dudas y aspectos importantes. Gracias por la reseña del taller. Ya sabes que encantado de estar a tu disposición 🤗🤗
Muchas gracias crack!
De nada, al César lo que es del César, y el que se lo merece, se lo merece. Nos vemos pronto.👍🤙✌️